Efímeras victorias
- 2 jun
- 4 min de lectura
Por Lautaro Lopez
2/6/2026

El fútbol argentino ha caído a su nivel más bajo en décadas. No hay equipos que puedan pelear la Copa Libertadores. Tal es así que en las últimas cinco ediciones solo un argentino llegó a la final. Aunque otra es la historia en el segundo torneo internacional, la copa Sudamericana, pareciera ser el lugar que les corresponde a los equipos argentinos. El primer escalafón del continente está reservado para un grupo de equipos brasileños. El segundo es para equipos argentinos y de otras nacionalidades. ¿A qué se debe esto?
La eliminación temprana de Boca Juniors en la Copa Libertadores es un síntoma que debe alarmar a todo el fútbol argentino. Esto es parte de la crisis futbolística que atraviesa el club de la ribera. Sin embargo, esta década se caracteriza por la supremacía de los equipos brasileños, en especial Flamengo y Palmeiras. Cada vez que arranca la Copa, estos dos equipos son los candidatos y los demás pelean por las semifinales. El panorama es claro, el nivel del torneo argentino decreció con el transcurso de los años.
Sin embargo, esta década se caracteriza por la supremacía de los equipos brasileños, en especial Flamengo y Palmeiras. Cada vez que arranca la Copa, estos dos equipos son los candidatos y los demás pelean por las semifinales.
El fútbol argentino de antaño estuvo marcado por la presencia de los cinco grandes en el contexto internacional. La historia de nuestro país en este deporte tuvo grandes gestas de los equipos: Independiente, Racing, River, Boca y San Lorenzo. El torneo local sufrió modificaciones pero el nivel se mantuvo hasta la primera década del siglo veintiuno. Además, tenían grandes nombres en sus equipos que fueron artífices de los dos campeonatos del mundo conseguidos por la selección (1978 y 1986).
Los cinco grandes fueron el termómetro del torneo argentino y en la actualidad el paciente se encuentra con diagnóstico reservado. Porque al torneo local no se lo ha cuidado. Los descensos se anularon dos veces y la cantidad de equipos aumentó de manera excesiva. También el formato fue modificado y el campeón no responde al proceso natural del torneo largo. Es decir, los campeonatos divididos en Apertura y Clausura son arbitrarios y no premian al mejor equipo. Ahora bien, los últimos campeones (Platense, Estudiantes y Belgrano) tienen un valor en la construcción de sus equipos. Además, compiten en el certamen internacional y pasaron fase de grupos en el caso del Pincha y el Calamar.
No existen campeones injustos en estos particulares torneos. Cada uno atravesó las dieciséis fechas, playoffs y la final con la autoridad de un equipo victorioso. Pero el proceso natural de construcción de un equipo campeón no se refleja en esta clase de torneo. Porque no se enfrentan todos y clasifican ocho de cada zona. Al parecer no tiene mucho sentido disputar las primeras fechas. Tal es así que sale campeón un equipo que terminó octavo y entró por la ventana a los playoffs. Mientras tanto los equipos que disputaron la doble competencia tienen una exigencia mayor y es perjudicado por este formato. De esta manera, con el riesgo de equivocarme es muy difícil que un equipo argentino gane la Copa Libertadores.
Al principio mencioné el fracaso de Boca Juniors en esta edición de la Copa. Más allá de la preferencia de quien escribe, es preocupante que un equipo grande tenga estas derrotas. El año pasado, Racing llegó a semifinales con dignidad deportiva y quedó en la puerta de la final. Un poco más atrás, en las semifinales del 2024, River perdió ante Atlético Mineiro de manera categórica. Por eso destaco la dignidad del club de Avellaneda ante el Flamengo campeón del 2025. Pero el fútbol argentino tiene a sus máximos exponentes, Boca y River, en un momento mediocre. Esto es perjudicial para el nivel del torneo local.
Pero el fútbol argentino tiene a sus máximos exponentes, Boca y River, en un momento mediocre. Esto es perjudicial para el nivel del torneo local.
La historia me respalda ante esta sentencia. Los dos clubes mejoran a los demás y elevan la vara. Sin contar que tienen un palmarés extenso. Son irremplazables en la historia del fútbol argentino y sus fracasos deberían preocupar a sus dirigentes y al presidente de la AFA. Por eso la idea de competir ante los grandes de Europa es utópica. Y el espejo fue el Mundial de Clubes 2025. En los programas deportivos se discutía cuál era el mayor fracaso, Boca o River, ambos afuera en fase de grupos.
El devenir de nuestro fútbol es poco alentador. Los equipos argentinos ocupan el segundo escalafón del continente. Las máximas aspiraciones serán la Copa Sudamericana y una posible Recopa. Me invade un profundo pesar ante el pasado, presente y futuro de mi club. Cada vez es más complejo construir un equipo victorioso, con mística y personalidad para afrontar los partidos importantes. No solo sucede en Boca, hay equipos menores que insultan al entrenador en la primera fecha o ante la mínima derrota. Asimismo, sucede en las efímeras victorias y se exalta la figura de un equipo incompleto.
El devenir de nuestro fútbol es poco alentador. Los equipos argentinos ocupan el segundo escalafón del continente. Las máximas aspiraciones serán la Copa Sudamericana y una posible Recopa.
El hincha de cualquier equipo se ilusiona con poco y se decepciona con la derrota. Ese vaivén de emociones es incrementado por este campeonato arbitrario. Los campeones no quedan en la memoria colectiva del futbolero. Tal vez haya algún obsesivo que rememora el once campeón de Platense 2025. No obstante, los talentos en el fútbol argentino siempre están presentes. Es uno de los pocos argumentos a los que debemos aferrarnos.
La felicidad en el fútbol está determinada por instantes y no se puede hacer nada para evitarlo. Las derrotas son dolorosas, nada tiene sentido al día siguiente y el hincha transita la vida como un fantasma. El ahora se detiene, los días son más largos y pesados. Aunque el fútbol no le simpatizo a Borges, la cita de su poema “1964” será utilizada para expresar mis sentimientos:
“Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar…” “La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada…”Dedicado a todos los hinchas que no encuentran consuelo después de una derrota.


